Cómo desarrollar confianza, seguridad, libertad y comodidad al cantar.

Los cantantes, tanto estudiantes en formación como profesionales, suelen estar día a día inmersos en un ambiente competitivo y de perfeccionamiento intenso. Un gran porcentaje de ellos sufre miedo o ansiedad escénica en diferentes niveles cuando se presenta ante el público. Esta ansiedad y estrés puede ser provocado, en parte, a los métodos de enseñanza utilizados, así como al contexto laboral actual y a una auto-exigencia extrema.

La vida del artista necesariamente debe estar llena de conflictos, porque dentro de sí lleva dos fuerzas enfrentadas: por un lado el simple deseo humano de felicidad, satisfacción y seguridad en la vida, y por otro una pasión despiadada que puede llegar al punto de pasar por encima de todos los deseos personales…

Carl Gustav Jung. Modern Man in Search of a Soul, 1933.

Al presentarte en público

Son diversos aspectos donde tu conciencia debe estar presente:

– En tus habilidades técnicas, de cómo el canto funciona en ti mismo, tus sonidos, cómo se siente física o fisiológicamente, cómo puedes modificarlos.

– En tus emociones, cómo modifican o influyen en los sonidos que estás produciendo.

– En tu acompañamiento, qué papel juega tu voz y el papel de los demás instrumentos o músicos.

– En tu audiencia o público. Qué quieres mostrarles, transmitirles o dejarles, a través de tu canto. Experimentar si puedes lograr en el público el efecto que quieres.

– En la acústica del lugar, de cómo suena tu voz. Cómo hacer cambios para lograr que se escuche mucho mejor tu voz.

Además de todo ello, la ley de Murphy dice que si algo puede salir mal, saldrá mal. Los cantantes lo experimentamos todos los días y a toda hora, y más trabajando con instrumentos, sistemas de sonido, micrófonos, luces, cámaras, computadoras… existen cosas que se descomponen inevitablemente. De igual manera puedes enfermarte, alguien puede fallar a último momento, o puedes sufrir una ruptura de pareja y quedar mentalmente inutilizad@.

El valor de los errores

Toda la vida, en la escuela, en los lugares de trabajo, al aprender un arte o un deporte, te han enseñado a temer, a ocultar, o a evitar los errores.

Sin embargo, los errores son de incalculable valor. Muchas veces es gracias a los accidentes que se puede dar origen a las más ingeniosas soluciones, y poner a trabajar nuestra creatividad improvisada e informal del más alto nivel.

Los errores son la materia prima del aprendizaje. Si no cometes errores, es improbable que puedas llegar a hacer algo. Los errores y los accidentes pueden ser «los granos irritantes que se convierten en perlas», te otorgan oportunidades no previstas, son nuevas fuentes de inspiración.

Al enfrentarse a una situación de error, tu subconsciente lo atesora como valiosísima información, lo que ocasiona la autocorrección y el refinamiento de tu práctica y, a su vez, te hace avanzar hacia una técnica más clara y más confiable.

Así que puedes usar los errores que cometes, los accidentes del destino y hasta tus debilidades para convertirlas en ventajas, y dejar de temerles.

Toda acción, así sea cantar u otra, puede practicarse como un arte, como un oficio o como un trabajo penoso. Depende de ti. Se trata de abandonar los prejuicios y de no sentirse tan importante, dejar de ser víctima de las circunstancias y ser capaz de usar a las circunstancias como vehículo de creatividad y satisfacción.

Es el bien conocido principio del Jujitsu:
recibir los golpes del adversario y usar su
propia energía para desviarlos en provecho propio.
Cuando uno se cae, se levanta apoyándose en
el mismo lugar donde cayó.

Despertar a tu artista interno

A veces, al estar en el campo disciplinar de la música y del canto, puedes llegar a olvidarte de que el arte interpretativo comprende no solo el dominio intelectual de la teoría, sino también el conocimiento profundo de tu propio cuerpo humano.

Ese conocimiento de tu cuerpo es muy importante ya que se constituye como un instrumento del alma, que está condicionado por sus características mecánicas particulares para «traer al frente el profundo contenido del ser que se eyecta a partir de una obra musical compuesta por otro ser humano, la cual nunca será dos veces igual en su realidad práctica, porque ella depende de cada una de las diferentes interpretaciones de los intérpretes de música».

Tu autoconocimiento es una herramienta muy poderosa que sólo puede traerte seguridad, la cual se verá reflejada al momento de la interpretación en tanto realidad práctica y sensible de la música.

La música como inspiración

La música como función de las musas es hacer visible lo invisible, de darle manifestación al espíritu y que pueda ser comprensible, asible, por cualquier persona, cualquier miembro de la raza humana, independientemente de la lengua que hable.

La relación entre la interpretación artística y la comprensión del público está determinada por la puesta en escena. Pero también el cantante puede ser un intérprete musical de su propia vida, cuando se juega las proporciones de lo que determina para su propia existencia.

Más allá de la técnica, del ensayo y del error, tú como cantante aspiras a la paz y la armonía en tu vida. La búsqueda de la paz y la armonía es una aspiración común en la sociedad. La puesta en escena juega un rol importante en ello.

Como cantante eres protagonista de un arte que enseña a escuchar al otro, a esperar al otro, y, sobre todo, a respetar al otro.

Haz que todo lo que salga de ti en el escenario sea tu espiritualidad en forma de sonido, porque tu cuerpo no «suena» por sí mismo, sino que es un vehículo del contenido musical.

El poeta-sacerdote vietnamita budista Thich Nhat Hanh inventó una interesante meditación telefónica. El ruido de la campanilla del teléfono y el instinto semiautomático de saltar a atenderlo parecen lo opuesto a la meditación. El timbrazo y la reacción exponen la esencia del carácter entrecortado, nervioso, de la forma en que se vive el tiempo en nuestro mundo. Thich propone usar el primer timbrazo como ayudamemoria, en medio de cualquier cosa que estemos haciendo, un llamado de atención, un ayudamemoria de la respiración, y del propio centro. Y usar el segundo
y tercer timbrazo para respirar y sonreír. Si el que llama quiere comunicarse, esperará al cuarto timbrazo, cuando uno está listo para atender. Lo que quiere decir con esto Thich Nhat Hanh es que la atención, la práctica y la poesía en la vida no deben reservarse para un momento y un lugar en que todo es perfecto; podemos usar precisamente los instrumentos de las presiones nerviosas de la sociedad para aliviar la presión. Aun bajo el ruido de los helicópteros (y éste es un hombre que enterró muchos niños en Vietnam bajo el ruido de los helicópteros y las bombas) puede decir: «Escuchen, escuchen, este ruido me devuelve a mi propio ser».

Stephen Nachmanovitch
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La improvisación en la vida y en el arte

Libro recomendado:

Gis Gracida

Música, cantante Soprano e Ingeniera en computación, especialista en el estudio de la voz cantada, doctorada en Tecnología Musical por la Universidad Autónoma de México y creadora del software Evocanto.

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